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Mostrando entradas de enero, 2013

Por la puerta chiquita...

Nadie me dijo que sería tan difícil tomar decisiones.  Fácilmente le hubiese creído a cualquiera que me lo dijera, porque es muy duro de verdad.  Lo que no me dijeron, pero que no hubiese creído tan fálimente es la sensación de paz que viene después de tomar una decisión difícil. Es paradójico, pero aplica mi entendimiento para muchas situaciones.  He tomado buenas y malas decisiones, sin duda.  Como todos.  Pero lograr reconocer al final del camino esa sensación de paz, producto de haber tenido el control y haber hecho lo que quise y pensé correcto, es algo espectacular. Con conocimiento de causa puedo hablar.  Porque he tomado decisiones, y me he arrepentido.  He tardado en enmendar los errores también.  Me he engañado queriendo creer que la decisión era correcta.  También me he regocijado al ver que una decisión daba frutos inesperados.  Así que no es por presumir: que la he cagado y la he pegado también del t...

De mí para mí, con cariño...

Querido Fab, Hoy escribo bonito de nuevo.  Escribo bonito porque desde hace rato me siento mejor. En la lista de las cosas que quiero escribir y que quizás no llegues a leer, está la cantidad de golpes que me di.  Que me tocaban, que necesitaba. Y es que no tiene sentido escribir sobre los golpes cuando el resultado es lo que realmente importa.  Al final del día, es poco lo que digo y lo que alcanzas a ver es el resultado de algo.  Los golpes siempre serán muy míos y no quiero revivirlos... pero sí quiero vivir lo que de ellos resulta, porque siempre es algo mucho mejor. Siempre todo es el resultado de algo.  Podría en este momento ser suficiente ese reconocimiento. Quiero regresar y leer mi historial para encontrarme con una fotografía expresada en palabras que me recuerde que soy un ser maravilloso con mil cosas que aún no sé de mí pero que voy a descubrir. Esto continúa.  Se siente mío, como siempre ha sido, muy a pesar de que yo me empeñé en no ...