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Mostrando entradas de noviembre, 2016

Pedazo 3: La rabia (ira, enojo, arrechera)

Creo que antes de tener que enfrentar el divorcio, siempre me resultó más natural pretender que no me molestaban las cosas negativas.  No quiero con esto decir que estaba bien que me sucedieran o que yo estuviese de acuerdo.  Hablo de lo que era mi reacción general ante el mundo, lo que dejaba permear y la lectura que permitía a la gente que hiciera sobre mí, sobre mis sentimientos. Que se viera solamente esa irreverente e inocente intención de ¡Ante todo buen humor!   Y no es algo que haya cambiado porque lo sigo diciendo, pero ahora tengo una manera diferente de lidiar con lo malo. Así, después de pasar por la negación y aceptar el miedo y el dolor, para moverte tienes que definitivamente enfrentar toda la rabia que tienes por dentro.  Yo lo hice por partes, como con miedo de reconocer que tener tanto sentiemiento negativo acumulado para un ser tan vil estaba mal, o que sentir eso me hacía mala persona.  Craso error: porque cuando es justamente una mala pe...

Pedazo 2: El dolor y el miedo

Soy un intento cíclico, no consumado e imperfecto de perfeccionismo.  No sólo no me gusta fallar, sino que a lo largo del tiempo me he dado cuenta de cuánto me cuesta afrontarlo, aceptarlo y superarlo. Insisto en decir que soy muy inteligente para algunas cosas, mientras que para otras no tanto.  En realidad puedo quitarle el plural a la segunda frase con la única intención de darle énfasis a lo que más me afecta: en el plano sentimental, mi IQ es a veces comparable con el de una estrella de mar.  Por aquello de bruto, pero bonito. Lidiar con el hecho de que me cuestan las relaciones amorosas ha sido todo un tema en mi vida adulta.  No he dado con la fórmula y de nuevo, sigue siendo tarea pendiente.  Pero a lo que vamos, que reconociendo que eres imperfecto, vulnerable... viene la carga de dolor y miedo cuando metes la pata. Así me pasó después de superar la negación en lo que vino después del divorcio.  Encontrarme conmigo mismo, el resultado de la g...

Pedazo 1: La negación

A mí en realidad la negación me dio como muchas cosas en mi vida: a varios niveles, en paralelo y pretendiendo que nada ocurría. Yo creo que desde tempranito y cegado por alguna cosa que con suerte lograré entender con terapia, ya yo estaba en negación de la situación en la que me encontraba.  Que ya no me echo la culpa (tanto) de haberla cagado como lo hice (mucho), pero en serio necesito ver las cosas objetivamente y dejar de negar que estaba en negación . Yo y mis juegos de palabras, yo y mis cagadas! Me cuesta escribir que de alguna manera yo lo sospechaba.  Empecé este párrafo lo menos 7 veces y en cada intento trataba de cubrirlo, justificarlo, ponerlo bonito... ponerlo bien Cardeso , pues.  Pero luego de tanto golpe entiendes que la humildad aprendida se transforma en comenzar por reconocer el problema.  Y pues me costaba escribir que lo sospechaba porque es una forma de admitirlo.  Que las alarmas estaban allí, que todo me olía feo -algunas cosas m...

Depresión supina, o de cómo inició el final de mi proceso de duelo.

Saber que quieres avanzar, pero tu peor enemigo eres tú. Transitar por un camino de dolor donde no entiendes qué pasa, porque jamás de manera sensata te habías sentado a escucharte. Colapsar, rendirte y entender que necesitas de tí para salir adelante. Y en algún momento te das cuenta de que efectivamente algo cambió.  Pero todo lo que pasa entre ese momento y el inicio, no deja de ser borroso, confuso.  Y más cuando eres un consumado escapista, de esos que ignora lo que siente, básicamente porque eres más arrecho que el mundo. Pero no.  No eres más arrecho que el mundo.  No eres perfecto.  No sólo comentes errores, sino que la cagas monumentalmente.  A niveles insospechados.  Incluso contra cualquier pronóstico, con cosas que en teoría ya habías aprendido. Escapas a tu realidad, te sigues sintiendo más arrecho que el mundo -debes continuar, estas programado para ser así.  Porque qué pensarán de ti, no puedes ser débil .  Eres del tama...