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Mostrando entradas de 2016

Pausa, que viene el siguiente...

2016 ha sido sin duda el año más intenso y retador hasta ahora, y por mucho. Donde muchas veces pensé que estaba siendo el peor año de mi vida, rápidamente vi que no importó el reto, siempre logré superar cualquier problema, tomar cualquier decisión, lograr lo que quise y demostrar que si quiero, soy del tamaño del problema que tenga al frente.  Rodeado de gente maravillosa; de la mano, junto a mi o a un click de distancia.  Sé que no lo logré solo.  Gracias por tanto y por todo. Mis errores no me definen. La forma en la que avanzo, sí.

Pedazo 5: La culpa

Quizás uno de los temas más complicados, por dos razones.  Haberme sentido culpable por todo lo que pasó, sin duda.  Pero sentirme culpable por haber metido la pata y cagarme temporalmente la vida de manera monumental, más aún. Lograr perdonarme: meses.  Lograr perdonar: mucho más.  ¿Me puede repetir la pregunta? Queda claro que la culpa es ciertamente compartida; ni golpes de pecho, ni inquisición.  Que yo insistí en echarme toda la culpa innecesariamente es mi problema, que además está en los elementos de mi naturaleza que trato de evolucionar en esta vida. Convicción en ambos extremos de la novela.  Yo sé que hice todo lo que en mis manos estuvo antes de darme con la pared y que estaba entregando mi vida -lcoño, pero literalmente. Y después hacia el extremo final, otro tanto también.  De esas cosas que nadie sabrá, pero que a mí me basta con recordar y que hace las veces de sal en las heridas. Tratando de entender qué me pasaba, comprendí qu...

Pedazo 4: La Negociación

Lo de la rabia ya quedó atrás. Pero no es culpa mía que en este pedazo no pueda hablar de la negociación normal en un proceso de separación, sino de las cosas que hiciste y que pediste con la condición de firmar el papel.      - Coño, ¡qué tupé! Y entre las cosas que escribí para darme cuenta de que esto había pasado, fue algo así como que esto jamás pasó, porque lo que hiciste cortó todo de raíz.  Qué haré yo en mi futuro seguirá siendo mi problema, y que mis errores no me definen, pero la forma en la que avanzo a pesar de ellos, sí . La negociación aquí ha sido en realidad conmigo mismo.  Por aquello del perdón, de perdonarme quizás.  Que como todo en esta vida (bueno cuando menos en la mía), va en paralelo con otras cosas.  Porque yo no podía salir de este peo sólo, tranquilo, sin preocuparme por nada más.  Sino que también tenía que sumarle la variable de la complicación de perdonarme. Pero bueno: no te llevaste todo el dinero que pe...

Pedazo 3: La rabia (ira, enojo, arrechera)

Creo que antes de tener que enfrentar el divorcio, siempre me resultó más natural pretender que no me molestaban las cosas negativas.  No quiero con esto decir que estaba bien que me sucedieran o que yo estuviese de acuerdo.  Hablo de lo que era mi reacción general ante el mundo, lo que dejaba permear y la lectura que permitía a la gente que hiciera sobre mí, sobre mis sentimientos. Que se viera solamente esa irreverente e inocente intención de ¡Ante todo buen humor!   Y no es algo que haya cambiado porque lo sigo diciendo, pero ahora tengo una manera diferente de lidiar con lo malo. Así, después de pasar por la negación y aceptar el miedo y el dolor, para moverte tienes que definitivamente enfrentar toda la rabia que tienes por dentro.  Yo lo hice por partes, como con miedo de reconocer que tener tanto sentiemiento negativo acumulado para un ser tan vil estaba mal, o que sentir eso me hacía mala persona.  Craso error: porque cuando es justamente una mala pe...

Pedazo 2: El dolor y el miedo

Soy un intento cíclico, no consumado e imperfecto de perfeccionismo.  No sólo no me gusta fallar, sino que a lo largo del tiempo me he dado cuenta de cuánto me cuesta afrontarlo, aceptarlo y superarlo. Insisto en decir que soy muy inteligente para algunas cosas, mientras que para otras no tanto.  En realidad puedo quitarle el plural a la segunda frase con la única intención de darle énfasis a lo que más me afecta: en el plano sentimental, mi IQ es a veces comparable con el de una estrella de mar.  Por aquello de bruto, pero bonito. Lidiar con el hecho de que me cuestan las relaciones amorosas ha sido todo un tema en mi vida adulta.  No he dado con la fórmula y de nuevo, sigue siendo tarea pendiente.  Pero a lo que vamos, que reconociendo que eres imperfecto, vulnerable... viene la carga de dolor y miedo cuando metes la pata. Así me pasó después de superar la negación en lo que vino después del divorcio.  Encontrarme conmigo mismo, el resultado de la g...

Pedazo 1: La negación

A mí en realidad la negación me dio como muchas cosas en mi vida: a varios niveles, en paralelo y pretendiendo que nada ocurría. Yo creo que desde tempranito y cegado por alguna cosa que con suerte lograré entender con terapia, ya yo estaba en negación de la situación en la que me encontraba.  Que ya no me echo la culpa (tanto) de haberla cagado como lo hice (mucho), pero en serio necesito ver las cosas objetivamente y dejar de negar que estaba en negación . Yo y mis juegos de palabras, yo y mis cagadas! Me cuesta escribir que de alguna manera yo lo sospechaba.  Empecé este párrafo lo menos 7 veces y en cada intento trataba de cubrirlo, justificarlo, ponerlo bonito... ponerlo bien Cardeso , pues.  Pero luego de tanto golpe entiendes que la humildad aprendida se transforma en comenzar por reconocer el problema.  Y pues me costaba escribir que lo sospechaba porque es una forma de admitirlo.  Que las alarmas estaban allí, que todo me olía feo -algunas cosas m...

Depresión supina, o de cómo inició el final de mi proceso de duelo.

Saber que quieres avanzar, pero tu peor enemigo eres tú. Transitar por un camino de dolor donde no entiendes qué pasa, porque jamás de manera sensata te habías sentado a escucharte. Colapsar, rendirte y entender que necesitas de tí para salir adelante. Y en algún momento te das cuenta de que efectivamente algo cambió.  Pero todo lo que pasa entre ese momento y el inicio, no deja de ser borroso, confuso.  Y más cuando eres un consumado escapista, de esos que ignora lo que siente, básicamente porque eres más arrecho que el mundo. Pero no.  No eres más arrecho que el mundo.  No eres perfecto.  No sólo comentes errores, sino que la cagas monumentalmente.  A niveles insospechados.  Incluso contra cualquier pronóstico, con cosas que en teoría ya habías aprendido. Escapas a tu realidad, te sigues sintiendo más arrecho que el mundo -debes continuar, estas programado para ser así.  Porque qué pensarán de ti, no puedes ser débil .  Eres del tama...

2015

2015 fue por mucho un año en el que no dije nada, porque todo lo que tenga para decir vino después. Cuando menos, ya me tengo de vuelta.      -Nos tienes, querido.  Vaya susto.       -Obvio, nos tienes.  Vaya joda.  Pues sí, nos tenemos.