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Mostrando entradas de marzo, 2011

Sólo me preguntaba si solo se puede...

Recuerdo con bastante claridad la primera vez que tuve un Conference Call. Y recuerdo con más claridad la forma en la que metí la pata por culpa de mi ignorancia supina. Contar el relato tiene poco sentido, porque más allá de lo divertido del asunto, resulta muy vergonzoso. Aunque supe manejarlo en su momento, creo que nunca olvidaré esa sensación de no saber qué hacer y lo que es peor, no saber a quién preguntarle o cómo preguntarle. Debo decir que supe manejarlo elegantemente. No salí airoso del todo, pero supe manejarlo y aprender. Eso de no saber a quién preguntarle puede ser un problema, pero no el más grande de todos. Eventualmente podrías dar con quien tiene la información o sabe dónde buscarla, por lo que también funciona divinamente eso de ver y aprender. Créeme, de verdad funciona. Un detalle complicado es cuando el tiempo apremia y debes preguntar. Yo siempre he dicho que no me da pena preguntar, pero la verdad es que sí me da pena. Atención, que no es un ataque d...

Cierre de semana a lo cursi...

A mi Laura Pausini me transporta. Muchas canciones me gustan enormemente y todas tienen algún tipo de significación especial, me traen de vuelta o me llevan a algún sitio. Hoy, a pocos minutos de irme a dormir, quise escuchar a Laura. Y el shuffle quiso que escuchara una que de verdad me da en el mero centro de la mitad del medio. No sólo porque su voz es perfecta en la canción, sino porque la letra me llega a donde pocas lo hacen. La canción en cuestión se llama Scrivimi . Cosa curiosa -y cursi- para el cierre de la semana, porque escribir me resulta placentero y quería dejar algo aquí antes de irme a los brazos de Morfeo. Scrivimi… quando il vento avrà spogliato gli alberi gli altri sono andati al cinema ma tu vuoi restare sola poca voglia di parlare allora… Scrivimi… servirà a sentirti meno fragile quando nella gente troverai solamente indifferenza non ti dimenticare mai di me.. E se non avrai da dire niente di particolare non ti devi preoccupare io saprò capire a me basta di sa...

Scrapbook reloaded...

Me sentí orgulloso porque me dije a mi mismo: " Aquí, para que las cosas sucedan, tienes que hacerlas tú mismo ". El orgullo seguro me venía por el reconocimiento de que ahora que vivo solo, soy el único que hace las cosas en casa y resuelve problemas -excepto Kathy, que resuelve el problema de lavar la ropa y tener la casa limpia-. Y así, con el ánimo de hacer que las cosas sucedan , me di a la tarea de retomar uno de los pendientes heredados de Caracas: un álbum con recuerdos varios, de esos que me costaba desprenderme y que algún día pondría en orden. Fotos, tarjetas, entradas de cine, pases de abordar, boletos de tren, entradas a conciertos, páginas de agendas, postales... un cúmulo de cosas que al verlas me evocan mil recuerdos. Pues me puse a trabajar en organizarlas, por época, por eventos. Unos mezclados porque quedan mejor juntos. Otros separados por ser especiales. Y no terminé revuelto, aunque alguna lágrima solté. En especial una tarjeta que me hizo Fabián...

Pensamiento didáctico en cortito...

En cortito, como dicen los narradores de los deportes que nunca veo. En cortito, porque hoy no me extiendo. Fue un día bueno, de esos en los que incluso me di cuenta que me divierto pasando tiempo conmigo mismo. Más me vale, porque soy la única compañía segura que tengo por un buen rato. Me senté a escribir porque me di cuenta de algo mientras cocinaba mi cena de hoy -estupenda, por cierto-. Es posible que uno no cambie en algunas cosas. Y aterra justamente darse cuenta, quizás porque ya maduraste lo suficiente como para entender que no cambiarás, o porque ha pasado tanto tiempo que simplemente te acostumbraste a la idea y todo resulta mejor así. No es conformismo, es la más pura expresión del autoreconocimiento. Es aprender a vivir en plenitud con lo que eres, que dista mucho de la autocomplacencia. Conocerse, aceptase, quererse; toda esa verborrea de la que tanto escuchas, que comienza a tener lógica en el mismo instante en el que te cae la locha. En cortito, soy yo aprendiendo d...

El mundo es un pañuelo...

...pero un pañuelo a veces lleno de mocos. Y Facebook es una vaina muy arrecha, porque en tres nanonésimas te reactiva cualquier miedo a niveles insospechados. Yo que ando con el peo de las botanas, que si quiero probar, que si tal o cual restaurant. Pura paja, a la luz de que se me olvida la existencia de comensales con los que eventualmente compartiste mesa y que sencillamente no quieres volver a ver. Comensales que no querías siquiera reconocer que existían. La madre que los parió a todos, coño . Y no sé si me hace falta deliberar sobre dos temas que podrían haberme preparado para esto. Pero igual lo voy a hacer. Primero, los seis grados de separación. Si estoy a 6 eslabones de Sandra o de Ryan, sigo estando a seis de Ilan, de Yuyito o del Voldemort que metí debajo de la alfombra porque la vida continúa. Importante reconocer que no estoy hablando de odio. Es miedo, simplemente miedo. Pánico, porque me sentía tranquilo hasta ahora. Pero es que la decisión de venirme a México h...

Push the button...

Cerré los ojos y repetía en mi mente: "please don't say anything, please don't say anything". Afortunadamente no dijo nada. Y yo, aún con los ojos cerrados, entendí que aunque atípico e inesperado, estaba ante una situación similar a las ya tan conocidas, pero en el extremo opuesto. Igual de incómodo, a decir verdad. Sólo sé que en cualquier caso, tampoco es justo para mí. No es lo que quiero y debo darle al botoncito, ese que dice "next". Me acobardé por razones que en ese momento sonaban convincentes. Me parecía una ratada decir yo algo cuando lo que quería era que pasara el momento, porque de todos los momentos posibles, éste era irracionalmente inapropiado. Cuando menos, eso quiero creer. Coño, es que es difícil! Y así fue que transcurrió uno de los instantes que marcó el inicio del final de la velada. Aquí hoy se concluye que Facundo está arrechísimo y Fabrizio sigue tratando de entender de qué lado ponerse, porque es el idiota que siempre le su...