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Lo mejor es ya no decirte nada...

Si pudiera decirte algo, sería precisamente que lo mejor es ya no decirte nada. Me duele horrible no contestarte, aunque la verdad no duele tanto como todo el daño acumulado que tengo.  Lamento que esto sea así, que no hayamos podido continuar juntos.  Saber que me amas y que ahora te sientes triste es difícil para mí.  Pero esto era una relación, y por tanto se trata de los sentimientos de dos. Resulta triste tener que aceptar que no me sirve que me ames como dices que lo haces si siento desde hace mucho que no me haces feliz.  Y muchas veces lo dije.  Muchas veces visité la misma frase de tantas maneras.   Te amo, pero no te entiendo .   Te amo, pero no soy feliz .   Te amo, pero no podemos estar juntos .  Hasta te dije: te amo, pero soy infeliz .  Muchas veces lo dije, pero nada cambió. No es tu culpa, no es mi culpa.  Simplemente no funcionamos, es lamentable pero hay que continuar. Te he dicho todo esto ya muchas vece...

Nota mental...

Apreder a decir no. Y saber muy bien cuándo decir no. Y no decir por qué dices no, que es tanto o más importante.

Building, my case...

-Habla un poco más alto, que creo que no te escucho! Suena bonito decir que creo que no te escucho, como si fuese algo efectivamente cierto. Es una de las tantas formas de negar lo evidente, tratar de hacerlo aparente, logrando tornarlo aún más confuso. De hecho hablar tan poéticamente es también tu forma de disfrazarlo, tratar de minimizarlo. Pero no es cierto que crea que te escucho. No, no lo es. Te escucho. Porfis sigue gritando. I'm just building my case.

No, no estoy solo...

Nuevamente, en mi esquina.  Copa de vino en mano, un final de día diferente y con una sensación de tranquilidad que hace rato no saboreaba.  Me siento tranquilo, no lo puedo creer. Cuando me decías haz lo que le de paz a tu alma , aunque sabía la respuesta, me dominaba el miedo.  No me podía mover.  Me costó.  Pero lo logré. Y siento paz, finalmente. No sé lo que viene, pero espero feliz el siguiente capítulo.  Tengo mil cosas en que pensar y tanto que agradecer. En este momento soy consciente de las bendiciones que tengo.  Puedo ver todo mejor.  En realidad, simplemente puedo ver.  Darle paz a tu alma, hacer lo correcto y de la manera adecuada, no tiene precio.  No tiene precio, pero cuesta un mundo.  Cuesta un mundo, pero no es imposible. Gracias, gracias, gracias.

Angeli nel blu...

Hoy me siento en un lugar diferente.  Finalmente me escuché, pero no sólo eso: dije lo que sentía, dejé de callar las cosas. Y eso, sin duda alguna, hizo la diferencia. Fue difícil llegar a este punto.  Fueron meses de querer creer que estaba haciendo lo correcto, todo en nombre del aprendizaje. Pero lo cierto es que hace meses no escribía algo bonito, no me salía.  Me leo y me asombro.  Todo era una queja, porque estaba en conflicto interno. No era feliz.  Quise creer que lo era, pero no.  Viví momentos muy tristes.  Recibí menos de lo que yo deseaba, quise conformarme a expensas de mí mismo... y lo único que desarrollé fue la habilidad para justificar que yo era el culpable de todo.  Ante el conflicto, surgía entonces mi contraparte como todo aquello que yo deseaba, pero sólo por un par de días. Que rápido se perdía todo. La culpa fue mía por pensar que era mi culpa.  Porque ciertamente no todo fue malo y lo que te queda es lo vivido....

No, no soy coherente...

Me di varios días para tratar de entender un par de cosas.  No logré entender mucho, pero sin duda algo avancé.   Si de corazón algo quiero, es lograr ser coherente.  Tomar una decisión y comprometerme con ella, como tantas veces me lo has dicho.  Pero cuesta, cuesta horrores.  Y la verdad me duele otro tanto.   Decidí finalmente darme permiso para mostrar que es naturalmente normal que sea incoherente.  Sé lo que quiero, pero no sé cómo lograrlo.  Y en la pelea por tener lo que quiero, darme cuenta de que no será como siempre lo quise o que simplemente no sé como obtenerlo, es normal que un día esté tranquilo y otro no.  Ayer pude comprobar que no estoy loco.  Que lo que siento es realmente cierto.  Que mi impotencia tiene base sólida y que hay cosas que no voy a cambiar.  Poderlo confirmar con alguien fue a la vez satisfactorio y doloroso.  Es algo así como saber que la pared estaba al frente y correr hacia el...