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Mostrando entradas de diciembre, 2016

Pausa, que viene el siguiente...

2016 ha sido sin duda el año más intenso y retador hasta ahora, y por mucho. Donde muchas veces pensé que estaba siendo el peor año de mi vida, rápidamente vi que no importó el reto, siempre logré superar cualquier problema, tomar cualquier decisión, lograr lo que quise y demostrar que si quiero, soy del tamaño del problema que tenga al frente.  Rodeado de gente maravillosa; de la mano, junto a mi o a un click de distancia.  Sé que no lo logré solo.  Gracias por tanto y por todo. Mis errores no me definen. La forma en la que avanzo, sí.

Pedazo 5: La culpa

Quizás uno de los temas más complicados, por dos razones.  Haberme sentido culpable por todo lo que pasó, sin duda.  Pero sentirme culpable por haber metido la pata y cagarme temporalmente la vida de manera monumental, más aún. Lograr perdonarme: meses.  Lograr perdonar: mucho más.  ¿Me puede repetir la pregunta? Queda claro que la culpa es ciertamente compartida; ni golpes de pecho, ni inquisición.  Que yo insistí en echarme toda la culpa innecesariamente es mi problema, que además está en los elementos de mi naturaleza que trato de evolucionar en esta vida. Convicción en ambos extremos de la novela.  Yo sé que hice todo lo que en mis manos estuvo antes de darme con la pared y que estaba entregando mi vida -lcoño, pero literalmente. Y después hacia el extremo final, otro tanto también.  De esas cosas que nadie sabrá, pero que a mí me basta con recordar y que hace las veces de sal en las heridas. Tratando de entender qué me pasaba, comprendí qu...

Pedazo 4: La Negociación

Lo de la rabia ya quedó atrás. Pero no es culpa mía que en este pedazo no pueda hablar de la negociación normal en un proceso de separación, sino de las cosas que hiciste y que pediste con la condición de firmar el papel.      - Coño, ¡qué tupé! Y entre las cosas que escribí para darme cuenta de que esto había pasado, fue algo así como que esto jamás pasó, porque lo que hiciste cortó todo de raíz.  Qué haré yo en mi futuro seguirá siendo mi problema, y que mis errores no me definen, pero la forma en la que avanzo a pesar de ellos, sí . La negociación aquí ha sido en realidad conmigo mismo.  Por aquello del perdón, de perdonarme quizás.  Que como todo en esta vida (bueno cuando menos en la mía), va en paralelo con otras cosas.  Porque yo no podía salir de este peo sólo, tranquilo, sin preocuparme por nada más.  Sino que también tenía que sumarle la variable de la complicación de perdonarme. Pero bueno: no te llevaste todo el dinero que pe...