#ilovemexico
Quizás le tenía puesto el dedo al botón de pausa y no me daba cuenta. Pero decidí hacerme el loco, efectivamente escucharme -o dejar de escucharme por un rato, como prefieras- y todo comenzó a ser distinto.
No sé como hacer el relato de manera resumida por muchas razones. Primero, porque son muchas las cosas que han sucedido. Segundo, porque son más las que he sentido. Tercero, porque todas ellas representan un logro tan personal que no habría forma de contarlo sin que resulte críptico hasta la madre.
Hasta la madre. Esa frase y el pérame tantito me resultan tan divertidas... y encierran tanto significado ahora! Cuando escribo #ilovemexico, de verdad lo digo hasta con el lado del alma al que le faltaba tomar sol.
Porque hasta la madre... sí, hasta la madre. Hasta la madre! Y ante eso estuve yo, por mucho tiempo, en modo pérame tantito, pérame tantito. Pérame queeee, mas o menos? Ahora que estoy en la tierra donde ambas frases tienen un significado distinto, logro ser de un feliz que fácilmente daría envidia.
Vivir en un sitio nuevo es una experiencia maravillosa. Entre otras cosas, tienes menos razones para estar hasta la madre, y ciertamente no hay razones para seguir con el paupérrimo pérame tantito esperando a quién sabe qué carajo. Además también te pasa que extrañas a rabiar a la gente que quieres y conceptos como la amistad adquieren un nuevo significado, porque valoras todo incluso más de lo que creías.
Porque estar solo es, de pana, burda de pelúo. Y te lo pongo en perfecto caraqueño porque sigo siendo el dueño de esta taguara.
Y hablaba al inicio del botón de pausa y me fui de largo por la emoción. A dónde quería ir? Así o más Raquel Revuelta?
-Es que incluso resulta divertido escribir sin tanto protocolo
-Y vivir sin tanto protocolo, aún más
-Protocolo seguirá existiendo, lo sabes
-Claro que yes, pero no el que estorba
Ajá, ya recordé para donde iba. Mi frenchu! Que yo reconozco que he viajado, he conocido sitios. Me he perdido, he encontrado lugares maravillosos. Me he sentido como en casa, me he sentido extraño. He tomado fotos, he querido salir corriendo. He dado vueltas que jode, pues. Pero hay un tema de gozo infinito que caracterizó el Tour Regio 2011 que me dejó un sabor de felicidad plena y tantas cosas lindas! Con México como locación inicial de bienvenida y una agenda llena de ratos para compartir, beber, brincar y reír, me fue inmensamente placentero saber que tenía en mi casa al frenchu y que estaríamos juntos un pucho de días. Y en medio de la rica sensación de unas vacaciones perfectas, ahora me sorprende que algo que lo hizo algo completo para mí fue poder compartir también conmigo. Sí, conmigo.
Porque otra de las cosas que aprendes cuando vives solo es a conocerte. Y a mi me parezco tan divertido y tan cool de un tiempo para acá que resulta que me amo, pero no lo digo a menudo porque me parece que suena feo. Pero es así.
Y así, mientras disfrutaba las mejores vacaciones que recuerdo hasta donde me da la sinapsis, y en modo #ilovemexico y #ilovemyfrenchu ya desde hace bueeen rato, había venido trabajando y confabulando para un gran siguiente paso. Cosa que es material para un post futuro, porque primero debo dedicarme a gozarlo para luego escribirlo.
-A poco no?
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