Pedazo 4: La Negociación
Lo de la rabia ya quedó atrás.
Pero no es culpa mía que en este pedazo no pueda hablar de la negociación normal en un proceso de separación, sino de las cosas que hiciste y que pediste con la condición de firmar el papel.
- Coño, ¡qué tupé!
Y entre las cosas que escribí para darme cuenta de que esto había pasado, fue algo así como que esto jamás pasó, porque lo que hiciste cortó todo de raíz. Qué haré yo en mi futuro seguirá siendo mi problema, y que mis errores no me definen, pero la forma en la que avanzo a pesar de ellos, sí.
La negociación aquí ha sido en realidad conmigo mismo. Por aquello del perdón, de perdonarme quizás. Que como todo en esta vida (bueno cuando menos en la mía), va en paralelo con otras cosas. Porque yo no podía salir de este peo sólo, tranquilo, sin preocuparme por nada más. Sino que también tenía que sumarle la variable de la complicación de perdonarme.
Pero bueno: no te llevaste todo el dinero que pediste, y que querías seguramente desde el principio. A nadie le dirás cuánto pediste. Quizás jamás dirás que exigiste dinero, y las sucias condiciones en las que lo hiciste. A mi me bastaría con reenviar un par de correos: casi parece que se te olvidó que dos meses se nos fue entre abogados, que en realidad hablaban por nosotros. Yo dudo que llegue a reenviar nada, pero juro que el placer que me da tan sólo pensarlo es suficiente. Tu sólo pórtate bien, #cdtm
Por tanto, tú con cheque en mano (en dólares y así) te fuiste sin decir adiós. Cuánto me hubiese ahorrado... y creo que te hubiese dado el cheque mucho antes, y hasta por más. Así que en silencio dejo eso. Silencio equivalente al de tu intento de pilares, luego de recibir la copia del cheque que firmaste. Pero ¿qué van a decir si el boleto de salvación a la desgracia que eres se dio cuenta de todo y devolvió el paquete a la fábrica?
Negociar entre nosotros, nada. Negocia tú con la vida, a ver si te dejas un poco dejar de ser - o ser un poco más. Negocio yo lo que me queda, que me sale caro limpiar la mierda pero queda que da regalo, como bien diría mi abuela.
Pero no es culpa mía que en este pedazo no pueda hablar de la negociación normal en un proceso de separación, sino de las cosas que hiciste y que pediste con la condición de firmar el papel.
- Coño, ¡qué tupé!
Y entre las cosas que escribí para darme cuenta de que esto había pasado, fue algo así como que esto jamás pasó, porque lo que hiciste cortó todo de raíz. Qué haré yo en mi futuro seguirá siendo mi problema, y que mis errores no me definen, pero la forma en la que avanzo a pesar de ellos, sí.
La negociación aquí ha sido en realidad conmigo mismo. Por aquello del perdón, de perdonarme quizás. Que como todo en esta vida (bueno cuando menos en la mía), va en paralelo con otras cosas. Porque yo no podía salir de este peo sólo, tranquilo, sin preocuparme por nada más. Sino que también tenía que sumarle la variable de la complicación de perdonarme.
Pero bueno: no te llevaste todo el dinero que pediste, y que querías seguramente desde el principio. A nadie le dirás cuánto pediste. Quizás jamás dirás que exigiste dinero, y las sucias condiciones en las que lo hiciste. A mi me bastaría con reenviar un par de correos: casi parece que se te olvidó que dos meses se nos fue entre abogados, que en realidad hablaban por nosotros. Yo dudo que llegue a reenviar nada, pero juro que el placer que me da tan sólo pensarlo es suficiente. Tu sólo pórtate bien, #cdtm
Por tanto, tú con cheque en mano (en dólares y así) te fuiste sin decir adiós. Cuánto me hubiese ahorrado... y creo que te hubiese dado el cheque mucho antes, y hasta por más. Así que en silencio dejo eso. Silencio equivalente al de tu intento de pilares, luego de recibir la copia del cheque que firmaste. Pero ¿qué van a decir si el boleto de salvación a la desgracia que eres se dio cuenta de todo y devolvió el paquete a la fábrica?
Negociar entre nosotros, nada. Negocia tú con la vida, a ver si te dejas un poco dejar de ser - o ser un poco más. Negocio yo lo que me queda, que me sale caro limpiar la mierda pero queda que da regalo, como bien diría mi abuela.
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