De los balances y la matemática del dolor...

Ha pasado un año, finalmente un primer feliz aniversario.

Sin ánimos de agregar más drama, puedo decir que fue una gran pesadilla.  Con o sin alarmas, con más problemas o menos problemas, con la culpa y arrepentimientos, en fin toda una pesadilla.

Toma tiempo recuperarse, por más apurado que estés y por más que te engañes en el camino.  Cuando el tiempo necesario pasa, logras sanar. Puedes fianlmente mirar al pasado y ver las cosas en perspectiva, ya sin dolor.  Darte cuenta de lo mal que estuviste, lo difícil que fue, cómo el mundo nunca se detuvo porque nada gira en torno a ti o tus heridas.  Y confirmar de manera triunfal que ciertamente ya todo pasó.

A propósito del aniversario y con una paz gratificante, escribo hoy desde un lugar diferente.  Me siento diferente, me siento realmente mejor.  Sin duda la sombra del arrepentimiento siempre me acompaña, espero me recuerde siempre todo lo malo... únicamente para evitar de nuevo hacer lo mismo.  Que de los errores se aprende, pero hay que demostrarlo.

Escribo con dolor, porque en el camino perdí mucho: ánimo, fe, amigos, credibilidad, juventud, amor y un buen par de años que nunca voy a recuperar.

Escribo con esperanza, porque en el camino gané mucho: ánimo, fe, amigos, credibilidad, madurez, amor y un buen par de años de experiencia que nunca voy a perder.

No importa el tamaño de la tormenta, todo siempre regresa a la calma.  Todo en la vida termina siempre estando en equilibrio.  Se normaliza, se balancea la ecuación.  Lo que jode la matemática es el tiempo, porque es impredecible y no tiene nunca un catalizador.

En este año de profunda transformación, hoy me centra y me da paz pensar que perdí tanto como lo que gané.  Que sigo siendo yo, y que cada versión mía en la dirección correcta y haciendo lo correcto se parece más a lo que siento, creo y deseo ser.

Hacer lo correcto no es garantía para acelerar nuingún proceso.  Pero lo que sí creo con mi alma es que hacer lo correcto es el camino para lograr el mejor y más estable de los balances.

Feliz aniversario, Cardeso.

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