Angeli nel blu...

Hoy me siento en un lugar diferente.  Finalmente me escuché, pero no sólo eso: dije lo que sentía, dejé de callar las cosas. Y eso, sin duda alguna, hizo la diferencia.

Fue difícil llegar a este punto.  Fueron meses de querer creer que estaba haciendo lo correcto, todo en nombre del aprendizaje. Pero lo cierto es que hace meses no escribía algo bonito, no me salía.  Me leo y me asombro.  Todo era una queja, porque estaba en conflicto interno.

No era feliz.  Quise creer que lo era, pero no.  Viví momentos muy tristes.  Recibí menos de lo que yo deseaba, quise conformarme a expensas de mí mismo... y lo único que desarrollé fue la habilidad para justificar que yo era el culpable de todo.  Ante el conflicto, surgía entonces mi contraparte como todo aquello que yo deseaba, pero sólo por un par de días. Que rápido se perdía todo.

La culpa fue mía por pensar que era mi culpa.  Porque ciertamente no todo fue malo y lo que te queda es lo vivido.  Amé, puedo decirlo.  Quizás aún amo, pero lo más lindo es que primero me amo yo. Y justo por eso me armé de valor para decir que te amo pero no soy feliz.  Un juego de palabras terrible, pero que pesa menos cuando lo dices desde el alma y con la convicción de que lo que viene es mucho mejor.  Que estar separados es más apropiado. Que ya no quiero sufrir y que nuestro ciclo llegó a su fin.

En esta cruzada insistí en sentirme sólo aunque estaba acompañado.  Y no sólo lo digo porque tenía a mi lado a alguien que definitivamente no era quien se quedaría por más tiempo, sino porque en mi afán de sentirme culpable puse a un lado a la gente que me ama y de mi se preocupa. Eso hizo que me sintiera aislado, de lado... pero me sirvió para darme cuenta de lo bajo que había caído.  La vida no se cansa de decirme una y otra vez que soy un ser maravilloso, que tengo la misión de alegrarle la vida a mis ángeles y que por tanto un gran séquito está a mi lado. Y mis ángeles me leen, me escriben, me escuchan, me hablan. Están conmigo todo el tiempo. Más lejos o más cerca, pero el cariño es infinito y hace todo más fácil.

Yo, con la convicción de saber que hice lo correcto, doy las gracias.  Y te doy un regalo de agradecimiento.  Imagina la más grande de las sonrisas que te puedo dar... es para ti.  Viene de mi alma, porque finalmente me di cuenta de que voy a ser feliz y mi obstáculo no voy a ser yo.

-Ay coño! Ya le dio por ponerse a dar gracias en plan Ricky... 
-Cállate que parece que está de vueltaaaa!
-Eehmmmm... Y Ecuador? 
-Me puede repetir la pregunta?
-No, "eso" no se repite






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