No, no estoy solo...
Nuevamente, en mi esquina. Copa de vino en mano, un final de día diferente y con una sensación de tranquilidad que hace rato no saboreaba. Me siento tranquilo, no lo puedo creer.
Cuando me decías haz lo que le de paz a tu alma, aunque sabía la respuesta, me dominaba el miedo. No me podía mover. Me costó. Pero lo logré.
Y siento paz, finalmente.
No sé lo que viene, pero espero feliz el siguiente capítulo. Tengo mil cosas en que pensar y tanto que agradecer.
En este momento soy consciente de las bendiciones que tengo. Puedo ver todo mejor. En realidad, simplemente puedo ver. Darle paz a tu alma, hacer lo correcto y de la manera adecuada, no tiene precio. No tiene precio, pero cuesta un mundo. Cuesta un mundo, pero no es imposible.
Gracias, gracias, gracias.
Cuando me decías haz lo que le de paz a tu alma, aunque sabía la respuesta, me dominaba el miedo. No me podía mover. Me costó. Pero lo logré.
Y siento paz, finalmente.
No sé lo que viene, pero espero feliz el siguiente capítulo. Tengo mil cosas en que pensar y tanto que agradecer.
En este momento soy consciente de las bendiciones que tengo. Puedo ver todo mejor. En realidad, simplemente puedo ver. Darle paz a tu alma, hacer lo correcto y de la manera adecuada, no tiene precio. No tiene precio, pero cuesta un mundo. Cuesta un mundo, pero no es imposible.
Gracias, gracias, gracias.
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