Pedazo 3: La rabia (ira, enojo, arrechera)
Creo que antes de tener que enfrentar el divorcio, siempre me resultó más natural pretender que no me molestaban las cosas negativas. No quiero con esto decir que estaba bien que me sucedieran o que yo estuviese de acuerdo. Hablo de lo que era mi reacción general ante el mundo, lo que dejaba permear y la lectura que permitía a la gente que hiciera sobre mí, sobre mis sentimientos.
Que se viera solamente esa irreverente e inocente intención de ¡Ante todo buen humor! Y no es algo que haya cambiado porque lo sigo diciendo, pero ahora tengo una manera diferente de lidiar con lo malo.
Así, después de pasar por la negación y aceptar el miedo y el dolor, para moverte tienes que definitivamente enfrentar toda la rabia que tienes por dentro. Yo lo hice por partes, como con miedo de reconocer que tener tanto sentiemiento negativo acumulado para un ser tan vil estaba mal, o que sentir eso me hacía mala persona. Craso error: porque cuando es justamente una mala persona la que te hace tanto daño, no tiene nada de malo sentir rabia y mucho menos expresarla.
Sufrí mucho, pero en algún momento despiertas ante tanto dolor. Allí fue cuando sin explotar dije "hasta aquí". Luego, cuando finalmente vi en su máximo esplendor el tamaño de la mierda con la que me casé, finalmente exploté y dije de todo - porque uno no sabe con quién se casa hasta que se divorcia. Sé bien que jamás dirás todo lo que hiciste y dijiste, pero a mí me basta con saber que en el fondo tu siempre lo sabrás y que tu peor castigo será vivir con esa versión absolutamente verdadera de ti. Que mira que ya yo lo hice y es un asco.
Para abrir el grifo de la rabia, yo escribí ya 18 páginas sin filtro, donde mencioné todas y cada una de las cosas que me hiciste, las que yo hice, de las que me arrepiento y de las que no podré recuperarme. Confieso que quedé espantado de leer tanta desidia, tanta manipulación, tanta mala intención, tanta traición, tanta mentira, tanta mierda. Del listado rescaté aquellas que me interesaban porque alcanzaste a joder a quienes me importan, y ya luego entendí leyendo nuevamente que estaba bien detestarte hasta lo más profundo de mi ser.
Nunca nadie me engañó de tal manera y por eso te desprecio tanto y me arrepiento tanto de haber creído que eras lo que hábilmente me vendiste. Filtrando los insultos para estas líneas que hoy escribo, me basta con reconocer que lo vil que eres pudo afectarme con otros, incluso desde el inicio. Divorciarme de ti, darte una patada por el culo y darte dinero (aunque no todo el que pediste para firmar el papel), ha sido una experiencia liberadora. No está bien que me hagan daño y sin vengarme te llevaste exactamente lo que tenías y lo que aportaste a la relación: nada. Que es exactamente igual a lo que has tenido o tendrás para ofrecer a cualquiera.
Sirva esto entonces como carta de recomendación de ti como pareja, haciéndo énfasis en que no te odio - cuando menos no ya. Tú has sido, eres y seguirás siendo tu peor enemigo y cuando te des cuenta, tu odio propio bastará aunque ya sea muy tarde. Que sepa el mundo que no basta con amarte absurdamente y poner todo a tus pies, darte todo, entregarte todo, pagarte todo y resolverte todo. Tu vacío es más grande y fuerte que cualquier energía que quiera arreglarte y eso es tan triste que después de tanto odiarte entendí que ni eso te mereces, porque como todo contigo, no sirve de nada.
Y aunque llegué a decirte púdrete, yo cerré mi retahíla de desprecio deseándote lo único puro que puede salir de tu alma negra y sucia: te deseo a tí exactamente el doble de lo que tú me deseas a mi.
Aprendí que está bien gritar, exprersar y no guardar cosas. Porque no hacerlo sólo me hace más daño, alarga el sufrimiento y te ciega de manera estúpida.
Que se viera solamente esa irreverente e inocente intención de ¡Ante todo buen humor! Y no es algo que haya cambiado porque lo sigo diciendo, pero ahora tengo una manera diferente de lidiar con lo malo.
Así, después de pasar por la negación y aceptar el miedo y el dolor, para moverte tienes que definitivamente enfrentar toda la rabia que tienes por dentro. Yo lo hice por partes, como con miedo de reconocer que tener tanto sentiemiento negativo acumulado para un ser tan vil estaba mal, o que sentir eso me hacía mala persona. Craso error: porque cuando es justamente una mala persona la que te hace tanto daño, no tiene nada de malo sentir rabia y mucho menos expresarla.
Sufrí mucho, pero en algún momento despiertas ante tanto dolor. Allí fue cuando sin explotar dije "hasta aquí". Luego, cuando finalmente vi en su máximo esplendor el tamaño de la mierda con la que me casé, finalmente exploté y dije de todo - porque uno no sabe con quién se casa hasta que se divorcia. Sé bien que jamás dirás todo lo que hiciste y dijiste, pero a mí me basta con saber que en el fondo tu siempre lo sabrás y que tu peor castigo será vivir con esa versión absolutamente verdadera de ti. Que mira que ya yo lo hice y es un asco.
Para abrir el grifo de la rabia, yo escribí ya 18 páginas sin filtro, donde mencioné todas y cada una de las cosas que me hiciste, las que yo hice, de las que me arrepiento y de las que no podré recuperarme. Confieso que quedé espantado de leer tanta desidia, tanta manipulación, tanta mala intención, tanta traición, tanta mentira, tanta mierda. Del listado rescaté aquellas que me interesaban porque alcanzaste a joder a quienes me importan, y ya luego entendí leyendo nuevamente que estaba bien detestarte hasta lo más profundo de mi ser.
Nunca nadie me engañó de tal manera y por eso te desprecio tanto y me arrepiento tanto de haber creído que eras lo que hábilmente me vendiste. Filtrando los insultos para estas líneas que hoy escribo, me basta con reconocer que lo vil que eres pudo afectarme con otros, incluso desde el inicio. Divorciarme de ti, darte una patada por el culo y darte dinero (aunque no todo el que pediste para firmar el papel), ha sido una experiencia liberadora. No está bien que me hagan daño y sin vengarme te llevaste exactamente lo que tenías y lo que aportaste a la relación: nada. Que es exactamente igual a lo que has tenido o tendrás para ofrecer a cualquiera.
Sirva esto entonces como carta de recomendación de ti como pareja, haciéndo énfasis en que no te odio - cuando menos no ya. Tú has sido, eres y seguirás siendo tu peor enemigo y cuando te des cuenta, tu odio propio bastará aunque ya sea muy tarde. Que sepa el mundo que no basta con amarte absurdamente y poner todo a tus pies, darte todo, entregarte todo, pagarte todo y resolverte todo. Tu vacío es más grande y fuerte que cualquier energía que quiera arreglarte y eso es tan triste que después de tanto odiarte entendí que ni eso te mereces, porque como todo contigo, no sirve de nada.
Y aunque llegué a decirte púdrete, yo cerré mi retahíla de desprecio deseándote lo único puro que puede salir de tu alma negra y sucia: te deseo a tí exactamente el doble de lo que tú me deseas a mi.
Aprendí que está bien gritar, exprersar y no guardar cosas. Porque no hacerlo sólo me hace más daño, alarga el sufrimiento y te ciega de manera estúpida.
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