Pedazo 1: La negación
A mí en realidad la negación me dio como muchas cosas en mi vida: a varios niveles, en paralelo y pretendiendo que nada ocurría.
Yo creo que desde tempranito y cegado por alguna cosa que con suerte lograré entender con terapia, ya yo estaba en negación de la situación en la que me encontraba. Que ya no me echo la culpa (tanto) de haberla cagado como lo hice (mucho), pero en serio necesito ver las cosas objetivamente y dejar de negar que estaba en negación.
Yo y mis juegos de palabras, yo y mis cagadas!
Me cuesta escribir que de alguna manera yo lo sospechaba. Empecé este párrafo lo menos 7 veces y en cada intento trataba de cubrirlo, justificarlo, ponerlo bonito... ponerlo bien Cardeso, pues. Pero luego de tanto golpe entiendes que la humildad aprendida se transforma en comenzar por reconocer el problema. Y pues me costaba escribir que lo sospechaba porque es una forma de admitirlo. Que las alarmas estaban allí, que todo me olía feo -algunas cosas menos literalmente que otras-, pero yo feliz al matadero.
Yo feliz al matadero, sé que no tiene explicación. No se la encuentro y tratar de hurgar es parte del ciclo del que ya salí: así que de eso no se trata este pedazo.
Lo único positivo que le vi a mi capacidad de vivir en negación es que realmente mi capacidad de amar y dar es humanamente absurda, porque según yo por amor hice muchas cosas. Sería increíble y perfecto si pudiese elegir de quien enamorarme, de manera organizada y objetiva. Sigue siendo tarea.
Yo entonces negaba que me estaba metiendo en tremendo lío. Yo quise creer, que de alguna forma es similar a vivir en negación. Pero de vuelta a los muchos niveles de negación en los que vivía, más allá de mi absurda realidad, una vez que me di cuenta de la basura que tenía por compañía de vida tomé la decisión correcta, un momento capturado con hashtags #andaacagar #cdtm #novengastu
Pero entonces comenzó el nuevo nivel de negación, quiero creer que por protección. Porque al final yo no dejo de ser en esencia alguien bueno. Vivir dos meses en transición, en la misma casa pero hablando entre abogados: mi nueva pesadilla para negar olímpicamente. Que si a ver vamos nunca fue mucho más que un florero en términos de lo que pudo aportar, pero la carga emocional es jodida. Tuve por dos meses que demostrar más paciencia que rabia, planificar una vida nueva y no perder el norte.
Meses después aprendí que puedo engañarme y pretender como nadie. Eso como las debilidades o fortalezas en una entrevista, no sé como comermelo, pero lo voy a dejar por aquí.
El epítome fue sin duda aquello que dije desde lo más profundo de mí, cuando rompí finalmente cualquier cadena que me ataba a la negación: que asco de tipo, que viví sabiéndolo y negando reconocerlo, con todo y lo poco que se esforzó en disimularlo.
Así fue que mi vida cambió nuevamente en Febrero de 2016, dándole un carajazo a la estúpida negación que me cundía.
Yo creo que desde tempranito y cegado por alguna cosa que con suerte lograré entender con terapia, ya yo estaba en negación de la situación en la que me encontraba. Que ya no me echo la culpa (tanto) de haberla cagado como lo hice (mucho), pero en serio necesito ver las cosas objetivamente y dejar de negar que estaba en negación.
Yo y mis juegos de palabras, yo y mis cagadas!
Me cuesta escribir que de alguna manera yo lo sospechaba. Empecé este párrafo lo menos 7 veces y en cada intento trataba de cubrirlo, justificarlo, ponerlo bonito... ponerlo bien Cardeso, pues. Pero luego de tanto golpe entiendes que la humildad aprendida se transforma en comenzar por reconocer el problema. Y pues me costaba escribir que lo sospechaba porque es una forma de admitirlo. Que las alarmas estaban allí, que todo me olía feo -algunas cosas menos literalmente que otras-, pero yo feliz al matadero.
Yo feliz al matadero, sé que no tiene explicación. No se la encuentro y tratar de hurgar es parte del ciclo del que ya salí: así que de eso no se trata este pedazo.
Lo único positivo que le vi a mi capacidad de vivir en negación es que realmente mi capacidad de amar y dar es humanamente absurda, porque según yo por amor hice muchas cosas. Sería increíble y perfecto si pudiese elegir de quien enamorarme, de manera organizada y objetiva. Sigue siendo tarea.
Yo entonces negaba que me estaba metiendo en tremendo lío. Yo quise creer, que de alguna forma es similar a vivir en negación. Pero de vuelta a los muchos niveles de negación en los que vivía, más allá de mi absurda realidad, una vez que me di cuenta de la basura que tenía por compañía de vida tomé la decisión correcta, un momento capturado con hashtags #andaacagar #cdtm #novengastu
Pero entonces comenzó el nuevo nivel de negación, quiero creer que por protección. Porque al final yo no dejo de ser en esencia alguien bueno. Vivir dos meses en transición, en la misma casa pero hablando entre abogados: mi nueva pesadilla para negar olímpicamente. Que si a ver vamos nunca fue mucho más que un florero en términos de lo que pudo aportar, pero la carga emocional es jodida. Tuve por dos meses que demostrar más paciencia que rabia, planificar una vida nueva y no perder el norte.
Meses después aprendí que puedo engañarme y pretender como nadie. Eso como las debilidades o fortalezas en una entrevista, no sé como comermelo, pero lo voy a dejar por aquí.
El epítome fue sin duda aquello que dije desde lo más profundo de mí, cuando rompí finalmente cualquier cadena que me ataba a la negación: que asco de tipo, que viví sabiéndolo y negando reconocerlo, con todo y lo poco que se esforzó en disimularlo.
Así fue que mi vida cambió nuevamente en Febrero de 2016, dándole un carajazo a la estúpida negación que me cundía.
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